Buscar
  • Fabien Drogue

¿Podemos hablar de otra cosa?

Estos últimos días están siendo de lo más complejo. Algunos lo viven con simplicidad y calma, otros con terror y preocupación, otros con la tristeza y la desolación de dejar ir a sus seres queridos.


Por mi parte, lo vivo con agobio y sensación de acoso informativo.

Lejos de mí la intención de lloriquear o quejarme por las decisiones tomadas por los dirigentes de un país u otro, por las actitudes individualistas de los energúmenos que se inventan mascotas para salir de paseo, o por las vergonzosas escenas de asalto a los supermercados en busca de víveres y papel higiénico durante los primeros días de la cuarentena.



De lo que sí me quejaré, es de la incapacidad colectiva a separar los diferentes asuntos que nos ocupan habitualmente de la actualidad. Entiendo, como todos, que al estar gran parte del mundo paralizado los temas de conversaciones habituales pueden verse limitados… pero ¿de verdad somos tan dependiente de la actualidad para tener conversaciones interesantes?


Redes sociales, periódicos digitales, hasta diario deportivos online inundados por un único tema. ¡Que decepción!


Todos disponen (y disponemos) de una audiencia que jamás había necesitado tanto periodismo de calidad, información cultural, y contenidos alentadores y enriquecedores. ¿Dónde están, en las páginas de los periódicos online, las retrospectivas históricas, los retratos de grandes artistas o personajes influyentes de nuestra era, los análisis sobre problemáticas permanentes de nuestra sociedad? ¿Por qué mi página de Facebook parece un cultivo de laboratorio mezclado con apología del balconing?

Por primera vez en años, nos sobra tiempo. ¿Os acordáis? El tiempo libre, este bien tan preciado que escasea tanto habitualmente. Lo lamento, pero por mi parte no estoy dispuesto a gastarlo leyendo y oyendo sobre un único, preocupante, y triste tema. Estar informados está bien. Pero considero que el acoso informativo que sufrimos (o nos imponemos) en estos momentos no habla muy bien de nosotros como sociedad.


Y si de verdad no somos capaces de hablar de temas positivos, culturales, alegres, porque las maldades de nuestras economías nos fascinan tanto, podríamos variar un poco: siguen existiendo las desigualdades, la corrupción, la violencia en todas sus formas, la hambruna, el racismo… ¡diviértanse! Pero por favor… ¿Podemos hablar de otra cosa?




FD.


#cuarentena #pensamientopositivo #otracosa

48 vistas